acompañar la no-muerte

Si sabemos cómo practicar y penetrar la realidad del no-nacimiento y de la no-muerte, si comprendemos que el llegar y el partir no son más que ideas y si nuestra presencia es sólida y serena, podremos ayudar a la persona moribunda.
La ayudaremos a no sentirse demasiado asustada y a apenas sufrir.
A morir con serenidad.
Y también nos ayudaremos a nosotros mismos a vivir sin miedo y a morir apaciblemente.
A comprender que el morir no existe.
A ver que no hay muerte ni miedo, sino sólo una continuación.

Hanh, Thich Nhat. La muerte es una ilusión

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